
Cuando el pop hace historia
ÁLBUM: Fever
ARTISTA: Kylie Minogue
AÑO: 2001
GÉNERO: Pop-Dance
Con toda la sinceridad del mundo, es muy difícil hacer una crítica de un clásico. Las críticas suelen ser sobre nuevas obras, discos nuevos de artistas consagrados alabados allá por donde van y adorados por el mundo entero o apenas conocidos que buscan un lugar en el panorama musical y conrear su estilo a base de trabajo y buenos discos que lleguen a nuestros oídos de una manera discreta, o simplemente trabajos de alguien muy admirado, para darles a conocer, para bien o para mal, evidentemente, al público. De hecho, el trabajo de un crítico es eso, pero suponemos que habrá críticos que, por qué no, echen la vista atrás y vuelvan a escucharse ese disco que tanto les gustó entonces y que marcó una época de su vida. Kylie Minogue habrá marcado la vida de alguien, suponemos. La nuestra no, claro está, pero sí tenemos este Fever como un álbum protegido. Se le coge cariño a través de los años y es que deja en el pasado clásicos como la copa de un pino que terminaron por culminar la carrera de una de las cantantes de pop más valoradas de los últimos 20 años (es su disco más vendido, llegando incluso a alcanzar los nueve millones de copias en todo el mundo), y que ha sabido mantenerse en forma a través de hits pegadizos, en ocasiones novedosos y siempre acompañados de una cuidadísima imagen. Si es que su vida es casi paralela a la de Madonna, sólo que ella es menos polémica y su último disco no ha pegado tan fuerte como los caramelos duros de la pseudo-negra que nos pretende enseñar español. 5 estrellas le damos. No es una obra maestra, pero es lo mejor de la australiana. ¿Alguien no está de acuerdo?
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¿Quién no se acuerda de aquel mítico “I Can’t Get You Out of My Head”? Ese coro que alzó hasta el cielo la carrera –que ya era larga- de Kylie Minogue… evoca una nostalgia increíble. Su “la la la” constante, repetitivo pero precioso, es mejor que Massiel –bueno, todo es mejor que Massiel-, su fresca nocturnidad, el aire a club con luces de neón… Después está “In Your Eyes”, que conserva, al igual que la anterior, un punto de noche, pero esta vez guarda más locura. No nos podemos olvidar del genial “Come Into My World”, que se promocionó con uno de los mejores videoclips de la historia del pop jamás creados. Por supuesto, todo esto sin dejar de lado la fantástica “Love at First Sight”. Pero la fiebre dance no acaba ahí. El disco recoge genialidades pop a raudales: “More, More, More”, “Dancefloor”, “Give It To Me”, “Burning Up”, “Love Affair” o “Fragile” son los temas más destacables de una grabación esplendorosa e imprescindible para los amantes del pop.
ÁLBUM: Fever
ARTISTA: Kylie Minogue
AÑO: 2001
GÉNERO: Pop-Dance
Con toda la sinceridad del mundo, es muy difícil hacer una crítica de un clásico. Las críticas suelen ser sobre nuevas obras, discos nuevos de artistas consagrados alabados allá por donde van y adorados por el mundo entero o apenas conocidos que buscan un lugar en el panorama musical y conrear su estilo a base de trabajo y buenos discos que lleguen a nuestros oídos de una manera discreta, o simplemente trabajos de alguien muy admirado, para darles a conocer, para bien o para mal, evidentemente, al público. De hecho, el trabajo de un crítico es eso, pero suponemos que habrá críticos que, por qué no, echen la vista atrás y vuelvan a escucharse ese disco que tanto les gustó entonces y que marcó una época de su vida. Kylie Minogue habrá marcado la vida de alguien, suponemos. La nuestra no, claro está, pero sí tenemos este Fever como un álbum protegido. Se le coge cariño a través de los años y es que deja en el pasado clásicos como la copa de un pino que terminaron por culminar la carrera de una de las cantantes de pop más valoradas de los últimos 20 años (es su disco más vendido, llegando incluso a alcanzar los nueve millones de copias en todo el mundo), y que ha sabido mantenerse en forma a través de hits pegadizos, en ocasiones novedosos y siempre acompañados de una cuidadísima imagen. Si es que su vida es casi paralela a la de Madonna, sólo que ella es menos polémica y su último disco no ha pegado tan fuerte como los caramelos duros de la pseudo-negra que nos pretende enseñar español. 5 estrellas le damos. No es una obra maestra, pero es lo mejor de la australiana. ¿Alguien no está de acuerdo?
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¿Quién no se acuerda de aquel mítico “I Can’t Get You Out of My Head”? Ese coro que alzó hasta el cielo la carrera –que ya era larga- de Kylie Minogue… evoca una nostalgia increíble. Su “la la la” constante, repetitivo pero precioso, es mejor que Massiel –bueno, todo es mejor que Massiel-, su fresca nocturnidad, el aire a club con luces de neón… Después está “In Your Eyes”, que conserva, al igual que la anterior, un punto de noche, pero esta vez guarda más locura. No nos podemos olvidar del genial “Come Into My World”, que se promocionó con uno de los mejores videoclips de la historia del pop jamás creados. Por supuesto, todo esto sin dejar de lado la fantástica “Love at First Sight”. Pero la fiebre dance no acaba ahí. El disco recoge genialidades pop a raudales: “More, More, More”, “Dancefloor”, “Give It To Me”, “Burning Up”, “Love Affair” o “Fragile” son los temas más destacables de una grabación esplendorosa e imprescindible para los amantes del pop.
