
Psicodelicias francesas: Alizée se hace mayor
ÁLBUM: Psychédélices
ARTISTA: Alizée
AÑO: 2007
GÉNERO: Pop
Hoy dedicamos el día a hablaros de una cantante francesa con un sonido pop chicle, rosa, feliz y colorista que tiene enamorado a todo el país galo, y a otros países también, pero no tanto. Alizée es archiconocida por uno de los temas pop más importantes del siglo XXI, y diríamos que del mundo: “Moi… Lolita”, perteneciente a su primer y brillante álbum Gourmandises. Sin embargo, en 2003 la cantante daría un paso más adelante con, de momento, su segunda y mejor entrega: Mes Courants Eléctriques. Cuando empezábamos a saber más sobre este nuevo disco, lo que más nos impresionó es la ausencia de Mylène Farmer, la productora de los dos anteriores LP’s de la francesa. Claro, uno piensa que esto va a ser un churro, y más pensando en la maldición de los terceros discos. Pero no, el disco es una maravilla poppie, que combina rock con pop electrónico. Es decir, el típico ‘disco maduro’ de un artista (claro que, más le valía después de tener un hijo y casarse). Muy bien por Alizée.
Psychédélices tiene hits indiscutibles, temas pop con fuerza, pegadizos y enérgicos. No obstante, las bajadas existen, así que no podemos hablar de un disco perfecto –Alizée no tiene pinta de ponerle nombre a un disco perfecto, de momento-. “Mademoiselle Juliette", una historia romántica con un video muy divertido, es uno de esos hits de los que hablamos. La voz de la cantante, por cierto, le hace ganar puntos. Esta canción es un tema pop grandioso –tampoco hablamos de un “Europa” de la Tarántula Catalana, pero la cancioncilla se queda pegada al cerebro; tanto que cuesta de eliminar, por eso es tan grande-. “Fifty Sixty” es, naturalmente, la mejor del disco. Un corte rockerillo con un estribillo perfecto, y con un videoclip de esos que merecen 200 premios, por lo menos. Con “Mon Taxi Driver” llega una pequeña bajada, pero es una de esas canciones que ganan con el paso del tiempo, porque uno se puede dar cuenta de que la canción es bonita y de que tiene detalles muy cuidados.
Le sigue “Jamais Plus". Esta os dicen que es de Yelle, y os lo creéis. La base electrónica no puede ser mejor, pero al poco tiempo se inicia un estribillo rockero y deja de parecer de Yelle. Es genial, una de las mejores. Seguidamente encontramos el tema que da título al álbum: “Psychédélices”. Es una canción lenta, con un toque experimental muy remarcado pero que no acaba de encajar del todo en el disco. A la primera escucha pasa desapercibida e incluso puede parecer aburrida. “Décollage” y “Par Les Paupières” son, por excelencia, los polos opuestos del disco. Por un lado, “Décollage” es una canción hip-hopera tan de moda en Francia ahora mismo, pero de calidad, no es una pieza cutre o mediocre como alguna que otra de la horrible Diam’s. Y por el otro, “Par Les Paupières” suena melancólica, es muy bonita y una de las mejores de la tercera entrega de Alizée. El ritmo bailable vuelve con “Lilly Town”, que apunta muy fuerte a ser el siguiente single. Ya veremos, pero diciéndoos esto ya podéis imaginar por dónde va el temita. “Lonely List” nos retorna al sonidillo electro-rock que tanto se hace patente en estas once psicodelicias. No es de las mejores. “Idéaliser” debería ser considerada como una de las mejores canciones de esta joven cantante. Empieza con un sonido de piano que se hace constante y deja paso a unos sonidos oscuros. Parece el capítulo núm. 2 de su tema “Tempête”, pero sin parecer ambientada en una guerra mundial, o algo. Es decir, que es de lo mejor del LP.
Psychédélices finaliza con “L’Effet”, con un título que muy bien podría ser de la señora de Sarkozy, pero no tiene absolutamente nada que ver con la cantante/modelo/primera dama. Si antes os hablábamos de “Jamais Plus” y Yelle, es imposible no decir que “L’Effet” parece de Emilie Simon. Sí, de Emilie Simon, y sí, también tiene sonidillos raros. Un tema frío, lento. Una fantástica manera de acabar el disco. NO es el mejor larga duración de Alizée, pero vale muchísimo la pena por inesperado y por contener cortes pegadizos a la par que lentos e incluso con un toque experimental, porque si hay algo que no le falta a Psychédélices son detalles auditivos. Un álbum infravalorado, pero un gran disco, sí señor.