
La musique est une religion
ÁLBUM: †
ARTISTA: Justice
AÑO: 2007
GÉNERO: Electrónica
Las comparaciones son odiosas, pero en el campo musical son necesarias para explicar qué es lo que hace un artista. En el caso de los franceses Justice es inevitable la comparación con sus padres –artísticos- Daft Punk. De hecho, al lado de ellos Daft Punk parece una abuelada, algo que ya no está de moda, porque ahora se lleva la new-rave, y Justice marca tendencia. En todo caso, Justice no son ni de lejos lo que son –y fueron- sus predecesores, que con mucha maña consiguieron introducir la música electrónica en el mundo pop. La banda de la que hoy os hablamos ha sido aclamada por la crítica, sobre todo por su hit “D.A.N.C.E.” que sin duda ha marcado un antes y un después en el mundo de la moda, pero a pesar de sus coros de niños tan original, su primer álbum † no aporta nada nuevo: Música electrónica bailable pop de club. ¿El pero? Que es uno de los Discos 07. Algo innovador tendrá, vamos.
Melodías arrugadas, beats despampanantes, hipnotismo nocturno: la electrónica es una religión. Al menos eso parece con Justice, que entregan uno de los discos más sólidos del año pasado. Insistimos: No producen nada nuevo. Las guitarras y las voces distorsionadas, el punk introducido a la electrónica, el house pegado al pop, las canciones cortas e intensas, el electro-rock underground… eso ya lo inventó Daft Punk hace casi diez años y por esos son conocidos –y criticados-. “Phantom” recuerda a “Robot Rock”, por ejemplo. Y os preguntaréis, ¿qué es lo innovador? Que Daft Punk no hacía electrónica elegante –o al menos no tanto-, la cual apreciamos en temas como “The Party”, “Valentine” o el single de presentación y ganador de un MTV Music Award “D.A.N.C.E.” –tiene algo de elegante, la verdad-. Lo malo es que cuando uno escucha el disco tiene ese sabor a déjà vu, como de haberlo escuchado antes, y es que canciones como “Genesis”, “Phantom”, “Stress” o “Let There Be Light” son totalmente daftpunkeras. Que sí, que sí, que no vamos a negar la absurda evidencia: El disco es buenísimo, y los singles han sido muy bien elegidos (no nos digáis que “Waters of Nazareth” no es una de las mejores piezas de electrónica que se han parido nunca), pero los reyes ya sabemos quiénes son. Hombre.
Musicboy & Musicgirl
ÁLBUM: †
ARTISTA: Justice
AÑO: 2007
GÉNERO: Electrónica
Las comparaciones son odiosas, pero en el campo musical son necesarias para explicar qué es lo que hace un artista. En el caso de los franceses Justice es inevitable la comparación con sus padres –artísticos- Daft Punk. De hecho, al lado de ellos Daft Punk parece una abuelada, algo que ya no está de moda, porque ahora se lleva la new-rave, y Justice marca tendencia. En todo caso, Justice no son ni de lejos lo que son –y fueron- sus predecesores, que con mucha maña consiguieron introducir la música electrónica en el mundo pop. La banda de la que hoy os hablamos ha sido aclamada por la crítica, sobre todo por su hit “D.A.N.C.E.” que sin duda ha marcado un antes y un después en el mundo de la moda, pero a pesar de sus coros de niños tan original, su primer álbum † no aporta nada nuevo: Música electrónica bailable pop de club. ¿El pero? Que es uno de los Discos 07. Algo innovador tendrá, vamos.
Melodías arrugadas, beats despampanantes, hipnotismo nocturno: la electrónica es una religión. Al menos eso parece con Justice, que entregan uno de los discos más sólidos del año pasado. Insistimos: No producen nada nuevo. Las guitarras y las voces distorsionadas, el punk introducido a la electrónica, el house pegado al pop, las canciones cortas e intensas, el electro-rock underground… eso ya lo inventó Daft Punk hace casi diez años y por esos son conocidos –y criticados-. “Phantom” recuerda a “Robot Rock”, por ejemplo. Y os preguntaréis, ¿qué es lo innovador? Que Daft Punk no hacía electrónica elegante –o al menos no tanto-, la cual apreciamos en temas como “The Party”, “Valentine” o el single de presentación y ganador de un MTV Music Award “D.A.N.C.E.” –tiene algo de elegante, la verdad-. Lo malo es que cuando uno escucha el disco tiene ese sabor a déjà vu, como de haberlo escuchado antes, y es que canciones como “Genesis”, “Phantom”, “Stress” o “Let There Be Light” son totalmente daftpunkeras. Que sí, que sí, que no vamos a negar la absurda evidencia: El disco es buenísimo, y los singles han sido muy bien elegidos (no nos digáis que “Waters of Nazareth” no es una de las mejores piezas de electrónica que se han parido nunca), pero los reyes ya sabemos quiénes son. Hombre.
Musicboy & Musicgirl

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